San Valentín
Hola a todos, mi nombre es Valentín, y como muchos sabréis, me santificaron el día 14 de febrero, el día de los enamorados.
Seguro que todos los que tenéis pareja lo celebráis por todo lo alto, pero estoy casi seguro de una cosa... a que ninguno de vosotros se ha planteado el por qué el día de los enamorados me santificaron...
Pues para eso estoy hoy aquí, con vosotros, para poder explicar mi historia, si la queréis oír, prestad mucha atención, ya que solo la diré una vez, y quien no este atento no podrá volver a oírla con mis palabras.
Bien, empecemos...
Todo comenzó un 14 de febrero, yo tenía pareja, era una mujer bellísima... Nadie se le podía comparar a ella en ningún sentido. Era perfecta, una voz dulce, una piel blanca como la nieve, una voz suave, una piel tersa, una mirada penetrante, era una persona muy bondadosa y dulce, la mas cariñosa donde las haya ...
Era completamente perfecta y yo estaba completamente enamorado de ella, pero ella apenas sabia de mi existencia...
Un buen día, hace ya muchos siglos de aquello, tenia que hacer un encargo: tenia que llevar un encargo a un castillo a 2 días de camino.
Pasaron los dos días y llegue sin percance alguno. Al entrar por las puertas del castillo me atendio un guardia; Me dijo que fuera a la sala del trono, donde allí encontraría al destinatario de la carta.
Llegue hasta la sala del trono y grite bien alto el nombre del destinatario:
-Apapurcio Descalzo Piesplanos!! (menudo nombre...)
Me sale al paso y entre saltos y brincos un juglar con una sonrisa de oreja a oreja, se me pone delante y me dice sin dejar de saltar que la carta era para el (en aquel momento entendí el nombre, alguien con ese nombre no podía ser nadie importante y mucho menos serio)
Mire por detrás de dicho juglar de nombre peculiar y me tope con la mirada de ella, la mujer perfecta, la mujer de la que estaba completamente enamorado, la mujer que cada semana acudía al pueblo que estaba a dos días de camino...
Allí estaba ella, de pie, con la mano izquierda apoyada en el trono de su padre, nada mas verme me sonríe y se marcha de la sala...
Pedí si me podían dar alojamiento y baño por una noche, ya que el viaje había sido largo y duro y estaba exhausto, el rey no tubo inconveniente en ofrecerme un lugar donde poder lavarme y poder dormir.
Yendo hacia la habitación me encontré con una puerta entornada, me atreví a mirar por ella... era la habitación de la princesa, la mujer perfecta, cuyo nombre aun no conocía...
Reuniendo todo el valor del que disponía en cada incon de mi cuerpo decidí entrar sin avisar, sin hacer ruido...
Ella estaba de cara al espejo, por lo que vio mi reflejo y se giro rápidamente, con cara de sorpresa y asustada.
-No te preocupes, soy el mensajero, me has visto antes, en la sala del trono, entregándole la carta al juglar.
Una vez me ha reconocido le cambia la cara y vuelve el color sonrosado a sus mejillas, aun asi hay una duda que le asalta a la cabeza y no tarda en preguntar:-Que haces en mi habitación y porque has entrado sin avisar?
-Lo siento, he visto la puerta entornada y he visto una figura en el interior, me he dejado llevar por la curiosidad y he entrado sin siquiera pedir permiso, mil disculpas Milady.
-Esta bien, que no se vuelva a repetir!
El mensajero, apenado, agacha la cabeza y se dispone a salir por la puerta...
-Espera!... querría preguntarte una cosa... Como son las cosas allí fuera?
-Por lo pregunta princesa? si mira por la ventana puede ver el paisaje tan maravilloso que le depara una tarde de verano como esta.
-No me refería a eso... Es que nunca he salido de los muros de este castillo, nunca he podido estar rodeada de mas árboles que los del patio, y no se que se siente al estar paseando libremente por un bosque o por los simples caminos.
-Pero... ¿como puede ser eso? una vez por semana la veo por el castillo del que soy mensajero.
-Voy en carruaje, y de la puerta de esta castillo me llevan directamente a la puerta del otro... Aun así, no has sido capaz de responderme mi pregunta así que...
-Esta bien, disculpe mi anterior intransigencia, debí contestar lo que me pregunto en vez de hacerle otra pregunta. Pues es una sensación sublime, casi indescriptible, sentir la brisa en la cara, el calido sol en la espalda, oír a los árboles moverse con el viento y los pájaros cantar al son de mis pasos, todo junto es como una tierna melodía que me acompaña a la largo de la travesía.
-Parece como si estuvierais describiendo algo... algo parecido al amor... Estás enamorado?
-Es muy atrevida para ser princesa milady, pero si, estoy completamente enamorado, pero es un amor imposible... Ella es de la realeza y apenas sabe que existo...
Se hizo el silencio por un instante. El mensajero se disponía a salir de la habitación cuando la princesa le paro en seco con una nueva pregunta:
-¿Y quien es la afortunada?
El mensajero se queda congelado momentáneamente, se gira lentamente, la mira a los ojos y dice con tono serio:
-Si mira allí la vera, entonces sabrá quien es.
Le dice señalando hacia la ventana. La princesa mira por la ventana a través del cristal, pero no ve a nadie, solo animales y naturaleza.
-No veo nada, ¿me estas tomando el pelo?
-No osaría princesa, no la ve porque esta demasiado cerca de la ventana, aléjese un poco mas.
La princesa se aleja sin dejar de mirar la ventana, hasta que entonces se da cuenta. La persona de la cual el mensajero esta enamorado es ella, ya que la ventana, en aquel momento de la tarde hace de espejo, por lo que se ve reflejada la imagen de la princesa.
El mensajero, al ver que ella se había dado cuenta de sus sentimientos se disponía a salir de la habitación, esta vez con un paso mas apresurado que los anteriores...
-No puede ser! Grita la princesa con lágrimas en los ojos.
-Así es princesa, estoy enamorado de vos, desde el primer momento en que la ví, en palacio, hablando con mi rey, su larga melena rubia, sus ojos azules como el cielo primaveral, su piel blanca como la nieve aun en verano, su voz fina como el canto de un pájaro... todo en vos me llamaba, me acariciaba el corazón como una suave melodía.
-Pero... no puede ser, tu eres un mensajero, y yo una princesa, nadie aprobaría lo nuestro.
-Lo se, aun así he preferido que sepa mis sentimientos ya que no hay nada mas bonito que una persona quiera con todo el alma a otra. Y si hay algo aun mas bonito es que la otra persona sepa que alguien la ama.
Y con esas palabras salio de la habitación cerrando la puerta a su paso.
Pasaron unas semanas y la princesa fue al castillo donde el hombre que le declaro su amor era el mensajero. Pregunto directamente al rey por el y él cambio la cara por completo de forma inmediata.
-Es raro que aun no te hayas enterado, princesa. El mensajero por el que preguntas fue asesinado el primer día de traviesa, al volver de vuestro castillo. Fueron unos bandidos, lo asesinaron y le quitaron todo lo que poseía en aquel momento.
La princesa se fue de la sala corriendo tanto como podía, entre sollozos y pensamientos de rabia.
Cuando se calmo, volvió a la sala del trono, pero allí no había nadie, estaban todo en la sala donde se reunían todas las personas relevantes de la ciudad.
La princesa irrumpió en la sala interrumpiendo el habla a uno de ellos. Siguió caminando, se puso de pie encima de la pesa en la que estaba reunidos, los miro a todos uno por uno y acto seguido grito mirando al cielo...
-Mensajero... Te amo! las palabras que me dijiste aquel día se me quedaron escritas con fuego en el corazón! nunca podré olvidarte! y lo que mas me duele es que no he podido conocer tu nombre...
La princesa se derrumbo encima de la mesa entre llantos y gritos de desesperación.
Desde entonces no se ha volvió a enamorar, ya que solo estuvo enamorada de un hombre... de mi...
Bueno, esta es mi historia y así os la he contado. Y por los curiosos que quieran saber el nombre de la princesa... lo desconozco.
Con esta historia me habría gustado enterneceros aun mas el corazón y animaos a hacer todo lo posible por y para la persona que amáis en estos momentos, tal y como hice yo con mi amada en su momento.
Y con estas palabras me despido, que mi tiempo entre vosotros es limitado.
Y por último... Amad y sed felices!